Impactos de la IA en las competencias: ¿hacia el colaborador aumentado?

Las DRH deberán anticipar las necesidades de competencias digitales y revisar su gestión del talento.

La nueva revolución del trabajo en curso está directamente relacionada con la digitalización de la economía y el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo y en las competencias. Y, según un estudio de la consultora en estrategia McKinsey, publicado en 2018, “The Future of Workplace” (1), las necesidades en competencias tecnológicas se van a disparar un 75% entre 2016 y 2030.

Se entiende el susto de la función RRHH que se verá enfrentada, cada vez más, a una escasez de mano de obra y deberá anticipar las necesidades de competencias tecnológicas a corto y medio plazo. El estudio habla también de la emergencia de los ‘nuevos cuellos’ (más allá de la tipología tradicional de ‘cuello blanco’ y ‘cuello azul’), pues insiste en que casi todos los activos (el 93%) deberán formarse como consecuencia de la inevitable evolución de sus oficios. Prácticamente ninguna profesión escapará a la robotización y a la IA, excepto algún caso raro que requiera un conocimiento o una experiencia muy especial.

Anticipar la capacitación en competencias tecnológicas

En su informe, McKinsey indica también que las necesidades de competencias avanzadas en informática o en programación van a aumentar un 90% entre 2016 y 2030 mientras que, por el contrario, las competencias físicas o manuales sufrirán un fuerte decrecimiento.

Sin embargo, se seguirán demandando las llamadas competencias ‘humanas’, en particular las que están relacionadas con el saber-estar o ‘soft skills’. Efectivamente, para entender mejor la tecnología y adaptarse a la complejidad de los entornos, serán necesarias las competencias conceptuales o interpersonales. Ya son muchas las empresas que reconocen la importancia de las competencias cognitivas simples o complejas, sociales y emocionales, a la hora de contratar. Todos los sectores de actividad abordan la cuestión relacionada con sus necesidades en competencias para los próximos años y con las carreras profesionales de sus colaboradores. De forma especial, deben identificar las nuevas competencias llamadas ‘digitales’, evaluarlas e integrarlas.

La tercera edición del barómetro “Croissance & digital 2019” de ACSEL (2) revela que, para garantizar su transformación digital, las empresas siguen enfrentadas a notorios retos: falta de tiempo (el 54% de las empresas encuestadas), coste (49%), dificultad de implementación (39%) y falta de formación (36%). Y, si bien es cierto que el 73% dispone de un equipo dedicado a la transformación digital, sólo el 33% interactúa con los otros departamentos de la empresa.

De la aculturación digital al ‘colaborador aumentado’

Antes incluso de planificar la formación, recalificar a sus equipos o reevaluar las competencias internas, las empresas deberán comunicar sobre los nuevos retos y sobre el impacto de la digitalización y la inteligencia artificial en sus actividades y su negocio. Porque, aunque el 88% de los franceses están conectados, parece que sus conocimientos digitales son más bien escasos.  Según el estudio “Evaluación de las competencias digitales de los asalariados en Francia”, realizado por el instituto de investigación OpinionWay y la consultora en estrategia SBT Human(s) Matter, basándose en un panel representativo, la puntuación media que alcanzan los asalariados franceses respondiendo a un cuestionario organizado en ocho temáticas (cultura web, data, e-commerce, seguridad informática, web design, entorno de trabajo, comunicación web, trabajo digital) es baja: 291 puntos sobre 1000.

El estudio muestra también que las jóvenes generaciones -los famosos millenials-, aunque han crecido con la tecnología digital, no tienen un mayor conocimiento que sus mayores en estos temas, si bien su uso de las herramientas es muy intuitivo. Se observa que el 70% no sabe lo que es el Big Data y el 45% no sabe lo que es un chatbot. Se comprueba también que pocas personas conocen realmente las nuevas profesiones: por ejemplo, el 69% de las personas encuestadas confunden el trabajo de un ‘data scientist’ y el de un estadístico.

La inteligencia artificial, más allá de su impacto en la forma de ejercer la actividad profesional, ha empezado a cambiar profundamente las formas de trabajar, transformando poco a poco a los colaboradores en ‘colaboradores aumentados’, a través de las herramientas que utilizan o de la automatización de determinadas tareas de poco valor añadido. Se está imponiendo una optimización continua de la gestión de datos con el fin de aligerar las tareas diarias pesadas, disminuir la aridez del trabajo y mejorar la productividad.

Transformación de competencias, condición sine qua non para la transformación de las empresas

La transformación de las empresas está ligada a la transformación de las competencias. Empleados y empresas deberán adquirir nuevos conocimientos o competencias. Ya se habla de ‘empresas de aprendizaje’ cuyos colaboradores deben adquirir continuamente nuevos conocimientos para garantizar la perennidad y el rendimiento. A partir de ahora, la capacidad de adaptarse permanentemente a los cambios del mundo profesional y a su complejidad, tanto las organizaciones como los colaboradores, es más importante que ‘el saber. La transformación de las empresas se apoya principalmente en el factor humano y su capacidad para cambiar su base de competencias.

Fuentes:

(1) Etude McKinsey Global Institute – 2018 – “Skill shift: Automation and the Future of Workforce”

(2) Barómetro IPSOS para ACSEL – 2019 – “Croissance & digital en 2019 en France” 

(3) Encuesta OpinionWay et SBT Human(s) Matter 2018 – “Evaluación de las competencias digitales de los asalariados en Francia”