La transformación digital y la gestión empresarial son indisociables

La llegada de la tecnología digital altera profundamente las empresas y éstas se lanzan a rediseñar sus organizaciones de trabajo y sus métodos de gestión.

Frente a la ‘disrupción’ o a la amenaza de numerosos modelos económicos, las empresas, asentadas en un castillo de naipes, son conscientes de que es urgente adaptarse y de que hay que dar nuevos aires e iniciativas a los equipos. Desarrollan nuevos conceptos y organizaciones más ágiles, que facilitan la participación, la innovación de los colaboradores e, incluso, la asunción de riesgos. De esta forma, los equipos disfrutan de más libertad y autonomía para diseñar e instalar  productos y servicios más acordes con las nuevas expectativas de los mercados. Los nuevos procesos, más flexibles y eficaces, facilitan la emergencia de métodos cada vez más ágiles -como el Design Thinking– para permanecer en la carrera de las innovaciones y tener una actividad perenne. Los métodos ágiles y colaborativos -como el ‘Scrum’- recurren al desarrollo iterativo que segmenta los proyectos en varias etapas, desde una lógica más pragmática que se apoya en situaciones concretas.

Una gestión rediseñada que responde a las necesidades de libertad y agilidad

Esta agilidad y esta libertad, puestas en manos de los colaboradores, implican mayor autonomía y mayor responsabilización. En este contexto, los métodos tradicionales de gestión deben evolucionar también. Es indispensable que las organizaciones y los directivos abandonen las lógicas de ‘silos’, muy jerarquizadas, para entrar en la era de la colaboración y la puesta en común. Hasta ahora, las organizaciones y los directivos funcionaban más bien por líneas de negocio, con un poder decisional más bien centralizado y en cascada. Hoy, deben invertir esa tendencia y confiar en los colaboradores para acompañar la transformación inherente al impacto de las nuevas tecnologías y de la robotización de sus actividades.

En un mundo cada vez menos lineal y previsible, pero más complejo, donde la empresa debe reinventarse permanentemente, es necesario que los directivos ‘suelten amarras’ y se transformen ellos también… Para pasar de un modelo autoritario a un modelo participativo horizontal, los directivos deben ‘cambiar de gorra’ y pasar de una función controladora a una postura de coach, acompañando así las transformaciones.

¿Estamos viviendo la crónica de una muerte anunciada o una renovación de la gestión empresarial? Varias tesis se enfrentan… pero se comprueba que los modelos extremos de tipo ‘empresa liberada’ u holacracia -como fue el caso de Zappos- pueden incrementar el estrés y la desorganización a largo  plazo.

Métodos y herramientas del ‘manager 3.0’ 

Para impulsar el cambio en sus equipos, el directivo debe abanderar él mismo ese cambio, sentirse a gusto con el mundo digital y saber demostrar el valor del mismo. Debe convertirse en un ‘manager 3.0’ y adoptar una actitud participativa y colaborativa. Más allá de los cambios culturales y comportamentales, numerosas herramientas pueden ayudarle.

El directivo debe concebir la empresa de hoy ‘como una red social’ promoviendo, gracias a numerosas herramientas y aplicaciones, la cooperación, la ayuda mutua y el intercambio. Puede proponer nuevas formas de funcionamiento conjunto. Actualmente, existen multitudes de herramientas de puesta en común (Google Drive, Sharepoint, Dropbox…), comunicación (Skype, Slack…), reunión a distancia (Webex, Adobe Connect, Skype, Hangouts…), trabajo en modo proyecto (Trello, Asana…) o vigilancia colaborativa (Curator, Netvibes, Scoop.it…).

Por otra parte, con el desarrollo de la empresa extendida, que combina colaboradores internos y mano de obra externa no asalariada (expertos, autónomos, interinos, etc.), la función del directivo consiste cada vez más en conseguir que los equipos híbridos colaboren y crezcan. En este contexto, las herramientas colaborativas permiten también la porosidad interna/externa de las fronteras y una mayor agilidad multiplicando las interacciones con los talentos externos.