Los factores clave de éxito del método Design Thinking

El Design Thinking es un método de innovación colaborativa contrastado, formalizado por la Design School de Stanford en los años 1990, antes de ser popularizado por la agencia de diseño IDEO. Hace tres años que Sopra HR lo aplica internamente parar promover la innovación dentro de sus organizaciones, y ha comprobado además la validez de este método con ocasión de los numerosos talleres organizados con los clientes.

Efectivamente, se ha comprobado que este método innovador es especialmente eficaz a la hora de aportar soluciones a un problema gracias a la utilización de un enfoque co-creativo: permite verdaderamente que todas las personas implicadas se involucren y refuercen su adhesión a la transformación. El enfoque multidisciplinar es la clave para abrir el campo de la reflexión y favorecer la aparición de ideas nuevas.

Las claves del éxito

El Design Thinking organizado en talleres debe, en primer lugar, reunir a expertos de las diferentes áreas. El objetivo es captar las nuevas tendencias y provocar que surjan las innovaciones de mañana. Es necesaria una cuidadosa preparación que permita identificar a los perfiles más adecuados para la co-innovación. Generalmente, los equipos están formados por unas diez personas, de manera que pueda producirse el máximo de intercambios e interacciones. Un número demasiado elevado de participantes limitaría el tiempo de palabra y, por consiguiente, las iniciativas y aportaciones individuales.

El Design Thinking proporciona un marco favorable a la creatividad colectiva. El marco será tanto más eficaz cuanto más abiertas de mente sean las personas implicadas y cuanto más dispuestas estén a compartir sus ideas con confianza. Deben soltarse totalmente, sin miedo al juicio o a la crítica. El hecho de dar rienda suelta a las ideas permite que lo improbable surja y que las verdaderas rupturas o disrupciones aparezcan.

Entre las prácticas “ágiles”, el Design Thinking aplica un ciclo iterativo de nuevos productos, desde su diseño hasta su desarrollo, aunque algunos lo prolongan hasta su implementación. Se basa en la reactividad de los equipos para formular entregas frecuentes de nuevas propuestas. El desarrollo iterativo implica segmentar el proyecto en un determinado número de ciclos o iteracionesCada nueva iteración aspira al valor máximo. Los equipos van probando sistemáticamente y validando o no cada vez.

Es importante que los equipos estén verdaderamente dispuestos a poner en tela de juicio cada resultado… hasta hallar la solución ideal: el rework o ‘reajuste’ forma parte del juego… Al principio, este método generaba bastantes reticencias y preocupaciones, pero hoy en día es objeto de un verdadero entusiasmo. Los participantes tienen curiosidad por ver el resultado del taller y comprueban que los usuarios finales adoptan poco a poco las soluciones diseñadas por ellos y con ellos. Con frecuencia, los participantes del método Design Thinking se convierten en promotores del mismo en su empresa.

‘Digerir’ progresivamente la ruptura

Las reticencias ante la innovación son fruto principalmente de la resistencia al cambio. Con frecuencia, una innovación es rompedora con respecto al mercado y a unos usos bien organizados, por lo que los actores no siempre son receptivos a las ventajas que conlleva. El Design Thinking permite integrar el cambio de forma progresiva y encontrar, poco a poco, una solución adaptada a las necesidades de los clientes. El reto es conseguir que convivan la innovación y lo existente. Es un auténtico desafío técnico y organizativo porque hay que ser lo más justo posible -en fase con la realidad-  y lo más reactivo posible -con respecto a los nuevos requisitos del mercado-.

Sopra HR considera las necesidades específicas de los clientes en función de su sector de actividad y de su contexto pero, al mismo tiempo, intenta crear un estándar común y responder con realismo, razonablemente, a corto o medio plazo. Se busca una “innovación razonable”.

Inmersión en un war-room

El Design Thinking no sólo no se improvisa sino que requiere personas que conozcan el método: primero, para identificar las problemáticas y los temas apropiados; segundo, para acompañar a los equipos en los talleres. El Design Thinking puede adaptarse a cualquier tema y puede desarrollarse a gran escala, haciendo que trabajen varios equipos en un mismo proyecto. Pero es indispensable dedicarle todo el tiempo necesario. El arranque requiere por lo menos dos días enteros consecutivos en una misma sala, en modo war room. Esto implica una organización previa para liberar las agendas de los participantes.

Los dos días consecutivos son muy intensos, con mucho intercambio y debate. Se aplica la lógica de la mejora continua, con una fuerte flexibilidad en la organización de los intercambios, en función de los temas tratados. Para conseguir que las ideas converjan hacia una solución común, el animador debe liderar y transformarse en un verdadero coach facilitador. Debe captar instantáneamente las ideas con potencial y los diferentes motores de la sala.

En paralelo, el Design Thinking dispone de toda una serie de soportes o plantillas: ‘personas’, value propositionjourney map… Puede enriquecerse con innovation games para facilitar, por ejemplo, la descripción de un blanco (cover story) o de un plan (prune the treeremember the future…). Los juegos y ejercicios, muy visuales, se basan sobre todo en interacciones humanas. De hecho, el taller es una verdadera experiencia que facilita los intercambios y la dinámica de grupo. Por cierto, el ambiente suele ser excelente.

El Design Thinking es un método especialmente adecuado para responder a los nuevos retos de la transformación digital. Permite reinventarse progresivamente, movilizando la inteligencia colectiva.